La Luna astrológica

En Astrología, el mundo de las emociones se encuentra representado por el arquetipo planetario de la Luna. ¿Por qué conocer primero nuestra Luna? Porque se trata de la primera huella de identidad, la primera impronta emocional que queda marcada en nuestra psique. Es la primera función planetaria a la que accedemos, haciéndolo, principalmente, a través de nuestra madre/persona que nos brinda los cuidados y protección, y todo nuestro entorno cercano vincular.               

La Luna astrológica representa nuestra capacidad emocional y afectiva. También aquello que nos proporciona seguridad, protección y nutrición. ¿Qué necesito para sentirme a salvo y segura?¿Cuáles son mis necesidades emocionales? ¿Cómo reacciono ante el mundo? ¿Cómo me cuido y cuido a los demás? Es la madre que habita dentro de cada persona. La matriz energética, las cualidades y mecanismos presentes en cada luna dependerá del signo, casa y aspectos que presente.

Como podrás intuir, la función lunar es indispensable para la vida, ya que resulta necesario proteger a un ser que se está organizando y construyendo. Por tanto, esta energía protectora es sumamente necesaria en todo proceso evolutivo. Si no fuera por esta energía envolvente de cuidados y alimento, no podríamos sobrevivir.

 

Ahora bien, las cualidades nutricias y protectoras pueden caer en la inercia y el automatismo, transformándose en una función repetitiva, cristalizada y regresiva. Y esto, ¿qué quiere decir? Que si no realizamos un trabajo de conexión interna y escucha profunda, será fácil que vivamos nuestra luna de forma disfuncional, desde un mecanismo inconsciente que nos hace creer que únicamente estaremos a salvo si revivimos las memorias de lo conocido. En el día a día esto se traduciría en dependencia emocional, parálisis, desempoderamiento, inmadurez, miedo a salir al mundo…

Por tanto, una Luna sana pasa primero por conocerla, por saber cuáles son sus necesidades reales y responsabilizarnos de ella. Esto posibilita que vivamos nuestro mundo emocional desde la madurez y la libertad, que avancemos por el camino de la vida y logremos tomar contacto con esa llama energética que nos mantiene vivas: nuestro Sol.

Por supuesto, cada Luna cuenta también con sus propias cualidades y talentos. Una vez que los conoces, es maravilloso usarlos y ponerlos al servicio: propio y del mundo.

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¡Muchas gracias por leerme!

Un abrazo fuerte.

Sara